La celebración de la boda
Existe un protocolo estipulado para la realización de una fiesta de Matrimonio. Sin embargo, todas las normas son flexibles dependiendo de las preferencias de los novios, y las de sus padres. Seguir normas estrictas puede ayudar a resolver contingencias, pero puede ser también un estorbo para la diversión. Lo ideal es que cada pareja se asesore respecto a las posibilidades que existen para el correcto desarrollo de una fiesta de bodas, y seleccione entre las opciones que se le presentan, cuáles son las más acordes con su presupuesto, sus preferencias y el estilo de la boda.
Usualmente, la llegada a la recepción por parte de los invitados, viene seguida del momento para saludar a los recién casados y a los padres de ambos. Los expertos en fiestas, ofrecen como recomendación personal, que este momento se haga lo más corto posible. Esto se debe a muchas razones, la primera es que, si se extiende mucho el rato de saludar, la fiesta comenzará muy tarde y las personas mayores, que generalmente se retiran temprano de la recepción, tendrán poco tiempo para compartir con los novios.
En segundo lugar, está la ausencia de la música durante ese momento, en el que la fiesta no ha empezado realmente. Los invitados que han llegado temprano pasarán un rato bastante dispersos y sintiendo que hay un bache en el proceso de la celebración. Algunas parejas prefieren contar con la presencia de algunos violinistas o de un discplay, que coloque música suave mientras la pareja y sus padres saludan a los invitados. Este recurso, que puede ser muy elegante, difícilmente les salvará de haber empezado la celebración con el pie izquierdo, si los saludos se extendieron por más de una hora. Este es uno de los casos en que romper el protocolo estricto puede ayudar a hacer la velada más agradable. Lo que se recomienda, es que se aproveche la oportunidad de terminar el espacio de los saludos, en cuanto exista una ruptura en la llegada de los invitados (no todos los invitados llegan al mismo tiempo).
De igual forma, muchos fotógrafos se dedican a hacer un set de fotos en la entrada del salón, inmediatamente después de los saludos. Esto también puede representar un atraso. Lo recomendable es que se haga un set de fotos en la casa, antes de la boda, y uno en la iglesia. En la recepción, sólo tendrán que tomar fotos a los detalles, como la torta, y algunas fotos que la pareja desee tomarse con familiares y amigos. Así, la recepción no tardará demasiado en comenzar debido al set fotográfico.
Algunas parejas bailan un vals en los comienzos de la fiesta. Esto es una costumbre muy europea. En nuestro país, esta costumbre esta en desuso, y que muchos expertos encuentran poco apropiada. Sin embargo, como hemos dicho, siempre es potestad de la pareja de recién casados, que tomará esta decisión en función de sus gustos y preferencias.
Es recomendable que en el primer lapso de la fiesta, después de los saludos y las fotografías, se empiece a crear el ambiente con una música poco fuerte. Esta recomendación se debe a la costumbre de las personas mayores de ser los primeros en llegar a la fiesta. Por lo general, los jóvenes, que son los que están interesados en bailar, llegan un poco más tarde. Por ello, es preferible colocar una música que les permita a los familiares de mayor edad conversar con los recién casados y con el resto de los invitados conocidos. En este momento del principio de la fiesta, también se puede abrir el buffet frío, si se cuenta con él. Si se va a ofrecer un plato servido en la mesa, con poca formalidad, también es un buen momento para ofrecerlo.
Una costumbre bastante usada anteriormente, era iniciar el festejo con un brindis, pero esto ha perdido vigencia en nuestros días. Algunas personas que no gustan demasiado de la champaña, toman la copa por hacer el brindis, y luego la dejan abandonada en la mesa. Hoy en día, para evitar el desperdicio de este costoso licor, se sirven inmediatamente el vino y el whisky, y cada invitado puede escoger lo que desea tomar. De todas maneras, siempre se sirve una primera copa de champaña para comenzar la fiesta.
El servicio de catering debe ser eficiente. No hay que tentarse con elementos que pueden parecer originales, pero desafían al gusto del común de las personas. Lo ideal, en materia de refrigerios, es que se sirvan intercalados los pasapalos más finos y originales, con los más conocidos y que tienen alta aceptación por parte de la mayoría de las personas. De esta manera, se evitará el descontento de algún invitado poco arriesgado a conocer nuevos sabores.
El servicio de los platos debe estar sincronizado con la música, asi se evitara que se rompa el ritmo adecuado para cada circunstancia. Si la comida que piensa ofrecerse no es un buffet, si no que es una comida fuerte, servida en la mesa, se deben coordinar los músicos y los mesoneros, con mediación del Maitre, para que se coloque una música apropiada en el momento de la comida. El Maitre debe conocer cabalmente su oficio, para estipular junto al DJ, fotógrafo, persona encargada del video y la orquesta, los tiempos exactos.
La escogencia de las comidas a servir es un asunto que debe ser tratado por los contrayentes, conociendo el gusto de los invitados. Es sumamente ventajoso que la casa de catering escogida tenga confitería propia, lo que garantiza frescura y cantidad en la mesa de dulces.
Lo que más se usa en materia de comida en nuestros días, es combinar un buffet frío o uno caliente, sin prescindir de los pasapalos distribuidos por mesoneros. Este particular dependerá de las posibilidades económicas de los festejantes. Las ventajas de los buffetes se ven resumidas en la posibilidad de continuidad que ofrecen. Los invitados tienen la oportunidad de decidir cuándo desean comer y la fiesta no se ve interrumpida por el cambio de música que debe hacerse si se sirve un plato en la mesa. Sin embargo, el buffet no es imprescindible. Una fiesta en la que se sirvan únicamente pasapalos, puede ser también un éxito, si se estipulan los más apropiados en la cantidad justa. Se puede hacer también una combinación con un plato pasado, que se sirve temprano, un buffet y pasapalos variados.
La comida siempre debe servirse temprano, antes de que se comience a colocar la música bailable, aunque se cuente con un buffet. El buffet debe abrirse temprano, para que la gente pueda decidir qué comer y cuándo. De esta manera, se evitan las aglutinamientos de invitados hambrientos frente al buffet.
Hoy en día, en materia de animación, lo que se suele usar es contratar una orquesta y un discplay. Hay algunos profesionales que ofrecen ambos servicios en conjunto. La orquesta animará con su repertorio y el discplay se encargará de la música un poco más moderna para los jóvenes. Si los novios gustan de la música de tambores, es preferible que la reserven únicamente para el final, y si la van a colocar en medio de la celebración, que sea por un lapso corto de tiempo, porque es difícil retomar el ritmo después de que se presenta este tipo de música, que se considera, además, poco apropiada para la solemnidad de la celebración matrimonial.
Uno de las innovaciones en materia de fiestas es colocar bares o barras, al estilo americano, a los lados del salón. Esto hace que se disminuyan la cantidad de bebidas distribuidas en bandeja y le permite a los invitados tomarse su trago exactamente como les gusta y no como lo trae el mesonero. Se sigue sirviendo la bebida en bandeja, pero esta novedad promueve, inclusive, un poco de dinamismo en la celebración.
En términos generales, es importante conciliar la animación y la elegancia. Como un evento solemne, es importante que se respete el buen gusto, y sin embargo, no se debe nunca prescindir de la diversión. Si el matrimonio que se realiza es de una pareja no tan joven, se puede estipular en la lista de invitados, la mayor cantidad posible de convidados de corta edad, que garanticen la alegría en la fiesta.
En nuestros días, es poco usado que la pareja se retire temprano, como se usaba hace un tiempo. Nuestros días son un poco menos rígidos en materia protocolar, y no tiene mucho sentido seguir festejando sin la presencia de los novios. Una vez que se corta la torta y los novios se van, la fiesta pierde entusiasmo, por lo que hoy en día los novios son prácticamente los últimos en irse.
El número ideal de mesoneros depende del tipo de comida que se servirá. Si el banquete se servirá en la mesa, y estipula varios platos, se requieren 2 mesoneros por cada 10 personas. Se pueden tener la mitad de los mesoneros, si la comida es más simple. Algunas personas prefieren buscar un término medio y contratar 2 mesoneros por cada 15 invitados. Si se van a servir únicamente pasapalos y buffet, se estipula un mesonero por cada 20 personas, además de los que se estén encargando del buffet.
Es importante que se contrate un encargado por cada 7 mesoneros, y un Jefe de Servicio por cada 400 invitados. Estas figuras permiten que se mantenga la vigilancia sobre el personal de servicio, y que el anfitrión de la fiesta sepa a quién dirigirse en caso de necesitar hacer algún comentario o petición especial.
Según la infraestructura del lugar donde se realizará la fiesta, se decide el número de Jefes de Servicio. Si la fiesta tiene varios ambientes, o varios pisos, se estipulará un Jefe de Servicio por cada uno de estos espacios.
Un consejo para los que están realizando el festejo en su casa, es que se puede calcular una mesa con diez sillas por cada 10m2. Este cálculo permite tener espacios de corredores para movilizarse cómodamente.
Si se cuenta con jardín, se puede contratar el servicio de baños portátiles, que aliviará muchísimo a el ama de casa en el trabajo de acicalar los sanitarios antes y después del festejo. Algunas personas tienen cierto recelo con este servicio, porque lo consideran inelegante; pero para que puedas superar este prejuicio le recomendamos que te asesore con una importante agencia de festejos, como Festejos Mar, donde te explicarán las ventajas de los sanitarios portátiles, que en esta época incluyen hasta lavamanos, espejo y otros detalles que le agregan practicidad y elegancia. Así que te aseguramos que podrás contar con una ventaja si decides usar esta práctica opción.
En términos generales, podemos concluir que las fiestas matrimoniales en nuestros días han cambiado un poco respecto al protocolo tradicional: ahora se cuenta con muchas más libertades para la escogencia. Es por ello que, ahora más que nunca, cobra importancia la asesoría de los expertos, que le brindarán sus conocimientos para que tu festín de bodas sea, al mismo tiempo, elegante y divertido.